29 sept. 2014

STEVE MOORE (1949 - 2014) UN HOMENAJE PERSONAL Por Pádraig Ó Méalóid


Aquí teneis en versión "online" el artículo que es un poco el eje de nuestro "EMBRYO" número 8 y que merecía una puesta a punto en blog para que todos podáis disfrutarla. Es el sincero homenaje de Pádraig Ó Méalóid a Steve Moore, mentor y amigo de Alan. Traducido con autorización del propio autor, en esta edición online podréis disfrutarla en versión remasterizada, con nuevas fotos y los enlaces activos.


Stephen James Moore nació el 11 de junio de 1949 a las 2:00pm en Shooters Hill, al sur de Londres. En la misma casa de la colina en la que vivió toda su vida, y en la que murió el 16 de marzo de 2014. Dentro de ese periodo produjo una ingente cantidad de material de alta calidad, la mayoría escrito en esa misma casa. Era un hombre que valoraba mucho su privacidad, pero su vida y la mía se cruzaron de varias formas en sus últimos años y aprendí mucho sobre él en ese breve periodo.

Pero en realidad ya estaba muy al loro del enorme trabajo de Steve Moore antes de eso. Había leído de forma algo inconexa su material para 2000 AD, donde escribió muchas historias cortas de gran ingenio, pero probablemente no exagero si digo que “Warrior”, revista de la que él fue un componente vital tanto delante como detrás del escenario, cambió mi vida. Sin embargo, probablemente había estado leyendo todo su trabajo sin acreditar en los cómics británicos durante muchos años antes de eso, y sin saberlo.

Tras dejar la escuela a los 16, Steve pasó un año y medio trabajando en el laboratorio de una fábrica de moler harina, justo antes de comenzar como aprendiz en las oficinas de Odham Press en el 64 de Long Acre, el primero de mayo de 1967. En tres meses fue ascendido a sub-editor junior de “Pow!” y “Fantastic”. La primera historia que vendió de forma profesional fue una de tres páginas para “Pow” llamada “The House in the Haunted Swamp” que apareció en el número 45 del magazine, a finales de 1967 cuando yo estaba a punto de cumplir ocho años y sin duda era lector de “Pow!” o comics por el estilo. Después comenzó a hacer trabajo editorial y a escribir historias para varios cómics de UK, entre ellos “Whizzer & Chips”, “Valiant” y “Cor!!” con sus dos signos de exclamación. Poco a poco, en 1972, comenzó a abandonar la seguridad del empleo a jornada completa para convertirse en escritor “freelance”, en una carrera que recorrió durante cuarenta años a partir de entonces.

Sin embargo, antes de todo esto él se había mantenido muy ocupado en el “fandom” británico de la ciencia-ficción y el cómic, asistiendo a reuniones de fans de la “sci-fi” en Londres cuando era un adolescente, y conociendo allí a escritores como Michael Moorcock, John Brunner, Kenneth Bulmer y E.C Tubb; además de dar sus primeros pasos en la publicación de “fanzines” a través de una muy primitiva tecnología de imprenta. Después de la “Worldcon” de Londres de 1965 se involucró en el “fandom” comiquero y en julio de 1967 publicó “Ka-Pow”, el primer fanzine de cómics británico –aunque el auténtico “primer fanzine” de cómics a este lado del atlántico fue “Merry Marvel Fanzine”, publicado por el irlandés Tony Roche, que vivía en Dun Laoghaire, un suburbio de Dublin que había visto tiempos mejores y en el que yo también vivía, pero tenía 7 años y era totalmente ignorante de que se estaba haciendo historia justo a mi lado-. A este le siguieron muchos “fanzines”, y muchos contactos con todo tipo de personas que después se harían importantes en los comics de UK y más allá.

En agosto de 1968 Steve Moore organizó junto a Phil Clarke y Kay Hawkins –la novia de Clarke de entonces- la Comicon ´68, la primera convención de cómics británica, celebrada en el Hotel Midland de Birmingham. La multitud asistente se redujo a menos de cincuenta personas, pero estas incluían a artistas de cómic como Paul Neary, Mike Higgs y Jim Baikie. También Nick Landau y Mike Lake, que después fundarían Titan Distribution, abrirían las tiendas “Forbidden Planet” de Londres y publicarían reediciones de tebeos en blanco y negro a través de “Titan Books”. También apareció, aunque no se incluyera en la lista de miembros, Derek Stokes –universalmente conocido como Bram- que después abriría la legendaria tienda de libros y lugar de encuentro de la contracultura “Dark They Were and Golden Eyed”. Un nombre más de esa lista de miembros aunque solo en calidad de apoyo y no de organizador, fue el de un quinceañero llamado Alan Moore, del cual hablaremos más adelante. Hubo una segunda convención de cómics en 1969, llamada de forma obvia “Comicon ´69”, en la que Steve también formó parte del comité organizador. Tras esto, se dio cuenta de que lo de las convenciones no era lo suyo –ni como administrador ni como asistente- y se convirtió en un recluso confeso, al menos en lo que se refería a aparecer en eventos relacionados con el cómic o la “sci-fi”. Pero algunos de los asistentes a esa segunda convención fueron Alan Moore, Steve Parkhouse, Barry (Windsor) Smith y Bob Rickard, del cual también volveremos a oír hablar luego.

Derek “Bram’ Stokes” abrió “Dark They Were and Golden Eyed” –en 1970- en Bedfordbury, justo al lado del Covent Garden y poco después, 1977, el escritor de fantasía Stan Nicholls fundó “Bookends” en Notting Hill. Cuando Steve Moore se convirtió en “freelance” en 1972 le propusieron ser socio de “Bookends”, y tras decirle adiós a 500 libras se convirtió co-propietario de una tienda de libros de ciencia ficción, que también incluía una habitación en el sótano llena de cómics; Allí podría escribir entre cliente y cliente. Alguno de estos tebeos fueron encargados por un editor llamado John Barraclough que acababa de lanzar una revista llamada “Target” y que incluyó cómics de Steve como el thriller de terror en cuatro partes “The Curse of the Faceless Man”, además de una tira de espada y brujería llamada “Orek the Outlander”, y también material seriado en prosa de todo tipo de géneros, incluyendo “The Horror in the Churchyard” y “The Scourge of Planet X”. 

Por aquella época Barraclough también suministraba historias de Tarzan a una compañía de comics sueca, así que Steve no tardó en participar. También realizó algunas series para “Mirabelle”, el tebeo para chicas de IPC que ni siquiera llegó a ver en la versión publicada, porque IPC no mandaba copias a sus autores, y le avergonzaba demasiado ir a comprarlas él mismo. Todo parecía ir viento en popa, pero al final resultó que todo era demasiado bueno para ser cierto. El Comité Anti-Publicaciones Obscenas atacó “Bookends” a finales de 1973, y por si fuera poco la tienda acabó entre la espada y la pared, con una deuda de 5.000 libras, que el propio Steve Moore tuvo que acabar cubriendo casi al completo. Stan Nicholls, por su parte, acabó en “Dark They Were and Golden Eyed”, así que al menos su amistad duró durante un tiempo. Hasta que Nichols se trasladó a la tienda “Forbidden Planet” de Landau y Lake.

Mientras tanto, en otra parte de su biografía, Bob Rickard, al que había conocido a través de varias actividades de fans en 1968, se encontraba a punto de cambiar la vida de Steve Moore para siempre. Rickard se enteró de que el cine Odeon de Birmingham proyectaba películas chinas a la una de la madrugada, para que los trabajadores de los restaurantes chinos pudieran ir a verlas después del trabajo. Bob llevó a Steve a ver una película llamada “The Sword”, protagonizada por Wang Yu y se quedó enganchado al instante. Así fue como Steve comenzó a ver tantas películas producidas en Hong Kong y Taiwan como le fue posible, para al final escribir sobre ellas y la cultura china en general. Pasaba mucho tiempo de ocio a primeros y mediados de los años 70 merodeando por clubs de cine orientales en el área china de Gerrard Street en Londres y aun conservaba muchos de los fotogramas y posters que conseguía del personal de esos cines. Todo esto le llevo al I-Ching, una de sus principales fuentes de estudio, lo que hizo que escribiera el ensayo “The Trigrams Of Han”, publicado por HarperCollins en 1989 y que, digámoslo así, fue altamente apreciado por sus colegas de estudios pero no recaudó ni un penique. También se unió a la sociedad del I-Ching de Londres, más por sus panfletos que por sus reuniones y casi enseguida se dedicó a producir su propia publicación “The Oracle”. Todo esto culminó cuando se unió a la “Royal Asiatic Society” y cuando participó extensamente en “I Ching: An Annotated Bibliography”, un exhaustivo análisis de 350 páginas sobre este tema, publicado en 2000 por Routledge; pero continuó contribuyendo a muchos análisis y debates en este campo justo hasta nuestros días.

Otra consecuencia de su Amistad con Bob Rickard fue formar parte del “Fortean Times” (antes llamado “The News”), para el que recuperó viejos cuentos, escribió sobre el fenómeno oriental y pronto se convirtió en editor adjunto, reseñista y ayudante al que a veces incluso se le pagaba. Debido a su larga relación de amistad con Bram Stokes, la gente del Fortean Times comenzó a reunirse en una habitación justo encima de  su tienda, hasta el cierre en 1981.

Sin embargo, más de cuarenta años después del comienzo de aquello, el seguía reuniéndose con el resto de los ayudantes del FT, aun intentando poner orden en todos los textos que habían recibido y manteniendo el contacto. Durante esos cuarenta años trabajó como editor, indexador y colaborador en una gran cantidad de libros sobre el magazine, incluyendo seis volúmenes de estudios sobre “Fortean…”, trece volúmenes recopilatorios de la revista y varias compilaciones de recortes, con títulos como “Fortean Times Book of Inept Crime” y “Fortean Times Book of Strange Deaths” (publicado en America como “The Comedian Who Choked to Death on a Pie and the Man Who Quit Smoking at 116: A Collection of Incredible Lives and Unbelievable Deaths”). Otra de las piezas que produjo para ellos iba a tener una profunda influencia en mi vida, pero llegaré a eso un poco más tarde.

Mientras tanto seguía escribiendo cómics, justo igual que cuando lo dejamos a mediados de los setenta, pero ahora desde la comodidad de su propia casa, en la que trabajaría siempre desde entonces. Desde que trabajó con el editor Dez Skinn en su etapa en Odhams/IPC/Fleetway (en la cual hubo muchas fusiones y cambios de nombre, tanto de la compañía como de los tebeos que publicaban) volvieron a trabajar juntos en varios títulos de otras compañías, como “House of Hammer” (1976), “Starburst” (1977), “Hulk Comic” (1979), y “Dr Who Weekly” (1979). También acabó escribiendo casi todos los contenidos de los tebeos y anuales de complemento de series famosas, publicados por John Barraclough en “Brown” o por Watson/Grandreams Ltd, comenzando con el Anual de “Kung Du” en 1974; y escribiendo un total de 69 durante los siguientes trece años. En un año elegido al azar -1979, por ejemplo- escribió material para anuales de “Dick Turpin”, “Fantastic Four”, “Hulk”, “Sherlock Homes & Dr Watson”, “Spider-Man”, “Star Trek – The Motion Picture” y  “Young Maverick”. Si eres de este lado del Atlántico y tienes un cierto rango de edad, es muy posible que leyeras “Anuales” de Navidad salidos de su pluma.

Aparte de todo esto también trabajaba unos pocos días a la semana en “Dark They Were and Golden Eyed” escribía para “Fortean Times” e incluso escribió para revistas masculinas, incluyendo un relato para “Tidbits” que, supuestamente, era una historia real de “Mis aventuras sexuales en Bangkok”, la cual era por supuesto totalmente ficticia, dado que lo más al este que él había viajado era a Dover. Este relato iba a ser publicado bajo el pseudónimo recientemente diseñado de Pedro Henry, pero algún duendecillo de la editorial filtró su verdadero nombre, para su vergüenza. Pero Pedro sobreviviría para luchar otro día.

Mientras ocurría todo esto, se avecinaban cambios en los cómics británicos. En febrero de 1977 IPC Magazines lanzó “2000 AD”, uno de los poquísimos cómics de UK que sigue publicándose actualmente. La primera historia de Steve Moore para “2000 AD” fue para el Prog 12 (o sea, el número 12) con la primera entrega –de 12- de las aventuras de Dan Dare, el 14 de mayo de 1977. El continuaría escribiendo por épocas para este cómic durante treinta años, acabando en el “Prog 1458”, el 28 de septiembre de 2005. En el “Prog 25” había escrito la que fue la primera historia de los “Future Shocks” de Tharg, que se convertiría en un título aglutinador de historias muy breves que vería publicados trabajos de gente tan diversa como Neil Gaiman, Peter Milligan o Alan Moore.
Alan Moore, el cual es famoso por no tener relación familiar con Steve Moore, había conocido a su tocayo a través de las páginas del fanzine de Phil Clarke “The Comic Fan”, a mediados de 1967, gracias a un anuncio de Steve en el que buscaba un libro llamado “Dead or Alive”, el cual era una novelización de “Los Vengadores” (la serie británica, no el cómic americano). Al final resultó que ese libro nunca se había publicado. Steve comentó al respecto:

“Así que toda nuestra amistad se cimentó básicamente en la búsqueda un libro quimérico e inexistente… el cual es un tema recurrente en nuestra obra. De hecho en la mía es tan reciente como para aparecer en “Somnium” [NOTA DE EMBRYO: La última novela publicada de Steve Moore]. No es un mal símbolo para los escritores, de hecho, dado que nuestro trabajo es traer a la luz libros que no existen, escribiéndolos. Pero quizás aun más interesante, debido a nuestras más recientes nociones sobre el Idea Espacio, es como nos unió la idea de un texto, en lugar de un texto real. Puedes darle a eso el significado que quieras, o quizás era simplemente el universo echándose unas risas”

No tardó en desarrollarse una relación por correspondencia entre un Alan de catorce años y el Steve de dieciocho, lo que propició que Alan se convirtiera uno de los amigos más cercanos de Steve, junto a Bob Rickard. De hecho Steve es el hombre al que Alan culpa de llevarle por “el mal camino” en más de un sentido, aunque Steve discrepó cuando le pregunté al respecto…

    PÓM: Tengo esta especie de idea romántica en mi cabeza, en la que Alan es el salvaje, que te lleva por el mal camino mientras que tu eras el más tranquilo, y eras arrastrado a todo tipo de problemas por amistad. Pero esto es totalmente falso, ¿Verdad? Estoy hablando de comics, drogas y magia. Tú eras literalmente el que le llevó por el mal camino a él.

    SM: Bueno, me encantaría presentarme a mi mismo como a un malvado Svengali que le echó un vistazo a Alan y se dio cuenta de que había encontrado a un individuo de apariencia chocante, pero maleable, con el cual podía pasar años de placer destruyendo poco a poco, pero no fue así en realidad… ¡Incluso aunque él haya dicho públicamente que yo fui el hombre que le arruinó la vida! Yo simplemente tonteaba con todas estas cosas; escribir comics, fumar drogas, practicar magia y renunciar a cualquier tipo de decoro. Y lo siguiente que ocurre es que Alan, al ver que no he muerto en el proceso decide hacer lo mismo… solo que durante mucho más tiempo. En serio, no es mi culpa. Además él nunca me ha hecho caso siempre. Nunca conseguí engancharle a China, o a la música clásica, del mismo modo que yo en realidad nunca compartí su interés por la ciencia o por los monólogos de comedia. Simplemente compartíamos algunas áreas de interés y teníamos un enorme respeto mutuo por las que no lo eran. E incluso en esas conseguíamos influir un poco de vez en cuando.

Los dos “Moores” estaban interesados en trabajar en el mundo de los comics y ambos intentaron colar su material a su manera. Alan consiguió publicar su propio trabajo en la revista de música “Sounds” en 1979, donde Steve posteriormente escribiría guiones de la tira “The Stars My Degradation”, que el joven Alan dibujaba; y después llegaría “2000 AD” y sus “Future Shocks”. Steve, mientras tanto, asistió a la planificación de una nueva revista a primeros de los ochenta llamada “Warrior”, en la que el editor Dez Skinn prometía a los creadores los derechos de autor, y sugirió que su amigo Alan podría echar una mano en relanzar al superhéroe de U.K., Marvelman para esta publicación. 


La gran mayoría de los guiones de “Warrior” fueron escritos por los dos Moores, con el mayor de ellos contribuyendo con tebeos como “The Legend of Prester John”, “Father Shandor”, “Demon Stalker”, y “Laser Eraser and Pressbutton”. Más adelante llegaría “Twilight World” y las maravillosas historias de “Zirk”, además de muchas otras piezas breves, algunas de ellas con su resucitado seudónimo de Pedro Henry. Esto llevaría con el tiempo a que los dos Moores escribieran comics para el mercado americano, dado que el “Laser Eraser and Pressbutton” de Steve aparecería en la serie que Eclipse dedicó a Axel Pressbutton.

Otras de sus contribuciones incluyen la de otra ambiciosa antología de cómics británicos, “Atomeka Press´s Al”, incluyendo un artículo sobre “Fortean Times” en la segunda entrega de  “…A1” de enero de 1990, la cual yo leí y me hizo buscar ese magazine que, junto a “The Vanishing Hitchhiker” de Harold Brunvand, fue responsable en cambiar mi visión del mundo de forma fundamental. No es ninguna exageración decir que gran parte de mi forma de ser actual fue provocada por mi lectura de ese artículo en “A1 #2”, y por Steve Moore.

Pero Steve se retiró pronto de los cómics, y esto ocurrió cuando estaba fuertemente involucrado con el “Fortean Times”, como mencionamos arriba. Volvió a los tebeos para escribir para el sello America´s Best Comics de Alan Moore, contribuyendo en “Tom Strong”, “Tom Strong’s Terrific Tales” y “America’s Best Comics: A to Z”. Su último trabajo para el medio sería escribir dos mini-series de cinco números para Radical Comics, “Hercules: The Thracian Wars” y “Hercules: The Knives of Kush”, en las cuales está basada la película "Hercules: The Thracian Wars”, de próximo estreno.

Sin embargo él ya había terminado con los cómics a mediados del nuevo milenio; y este retiro vino provocado ante todo para poder cuidar de su hermano Chris, que sufría de una enfermedad motora del cerebro. Chris Moore murió en 2009, tras una vida notable en su propio campo de elección –como está documentado en este homenaje de Alan Moore [NOTA DE EMBRYO: Aquí Padraig enlaza a un archivo de Word que contiene el texto citado sobre Chris y que podéis descargar gratis en este enlace] y entonces su hermano Steve tuvo tiempo para escribir su primera novela, “Somnium: A Fantastic Romance”. Fue publicada por Strange Attractor Press en asociación con su propia Somnium Press en noviembre de 2011, y en este punto mis propias y ocasionales interacciones con Steve Moore pasaron de ser virtuales a personales.

Me enviaron una copia del libro para reseñar –Probablemente después de que yo escribiera esta pieza sobre el libro [NOTA DE EMBRYO: Aquí tenéis un enlace a la misma] – y de la nada también apareció un e-mail de Steve Moore dándome las gracias por el texto y proponiendo la posibilidad de entrevistarle sobre ello. Tras reponerme de mi genuino “shock” por recibir correo de una persona que supuse que siempre iba a estar fuera de mi alcance, le dije que lo haría. Y así llegamos a esta entrevista publicada en una fecha tan agradable y mágica como 11 de septiembre de 2011.

Había otro aspecto de su vida que Steve se tomaba muy en serio, y que compartía con su amigo Alan: la magia. Una vez más este era un campo en el que el Moore más viejo había dado el primer paso, aunque el más joven de los dos es el que más notoriedad ha alcanzado practicándolo. Ambos tenía una deidad de su elección: la diosa de la luna Selene en el caso de Steve y el dios-serpiente Glycon en el de Alan. Los dos fundaron juntos el “Moon and Serpent Grand Egyptian Theatre of Marvels” que en un principio era un aquelarre solo para dos, pero que pronto incluiría a muchos amigos comunes. 

Ellos redactaron las reglas básicas de este grupo en el número 14 de “Kaos” en julio de 2002, y yo las publiqué de nuevo en mi propio blog “Glycon”. A pesar de las jocosas palabras allí incluidas, aquello era algo que ambos se tomaron muy en serio. Uno de los frutos de todo esto sería el “Unearthing” de Alan Moore. Un ensayo de 45 páginas para el libro "London: City of Disappearances”, editado por Iain Sinclair, y por el cual también pregunté a Steve en 2011:

PÓM: Eres un ermitaño de leyenda. ¿Como te sentiste con respecto al “Unearthing” de Alan, que es en esencia una biografía que lo cuenta todo sobre ti? ¿O esta exagerada esa reputación tuya de recluso?

SM: ¡La reclusión es relativa! Prefiero pensar en mí como alguien celoso de su privacidad. Me gusta quedar con mis amigos y salir por ahí (aunque dado el estado actual de la cultura del siglo 21, debo decir que no hay realmente muchas razones por las que salir, a no ser que sea a una cena)… pero no me gusta hacer apariciones públicas, y no estoy interesado en la fama o en la reputación. Solo quiero escribir. No tengo el más mínimo interés en jugar a ser “un escritor famoso” y no me gustan los eventos ni las convenciones, así que nadie me ve demasiado por ahí. Eso es lo que más me conviene.
En cualquier caso, sobre “Unearthing”… A Alan le pidieron que contribuyera con una pieza para la antología de Iain Sinclair “London: City of Disappearances” y en realidad la única parte de Londres de la que él sabía algo era Shooters Hill, que es donde vivo y recibo sus visitas. Entonces decidió, por razones que solo él conoce bien, que también quería hacer una biografía sobre mí, así que le dije: “Vale”. Le comenté que le corregiría cualquier detalle que escapara de la realidad, lo cual hice, pero que aparte de eso podía escribir lo que quisiera sobre mi persona. ¡Y eso hizo! Aparte de alguna exageración cómica en algunos fragmentos es todo verdad, así que me pareció bien y pensé que la pieza desaparecería como una de las “obras menores” de Alan. Obviamente no ocurrió así. Se ha convertido en una grabación de audio, ha sido interpretada en directo, pronto aparecerá como un libro enorme ilustrado con fotografías del fotógrafo Mitch Jenkins –que es brillante- e incluso parece que van a hacer una App con ella. ¿Cómo me tomo yo todo esto? Bueno, imagino que tiendo a juzgar el comportamiento “normal” de las personas según lo que yo mismo haría, así que estoy un poco desconcertado con toda la atención que esta recibiendo. Pero al final esta siendo muy divertido relacionarme con Mitch y su equipo fotográfico, conocer a los músicos y asistir a los “shows” en vivo. Y todo esto ha sorprendido mucho a mis amigos y familiares.

    PÓM: Supongo que hay mucho de ironía en una pieza que versa sobre un hombre muy privado que se convierte en objeto de tanta atención, especialmente en un libro que trata sobre desapariciones. Hay una parte en “Unearthing” en la que Alan dice lo que va a ocurrir a continuación y entonces apareces tú y haces eso mismo. ¿Ocurrió esto en realidad o es solo Alan divirtiéndose?

    SM: ¡Por supuesto que ocurrió! Leí el manuscrito en cuanto lo recibí y sabía que tenía que ir a dar mi paseo diario, tal y como allí estaba reflejado. Y sí, me entretuve un poco en ese túmulo que él describe y en efecto estaba lloviendo esa mañana. ¡Lástima que yo no acabé desapareciendo, como el manuscrito preveía! Pero tienes que recordar que “Unearthing” era tanto una pieza sobre magia como, hasta cierto punto, una pieza mágica en si misma. En la que la narrativa y el mundo descrito acababan fundiéndose. Así que de forma natural yo actué igual que allí estaba descrito, para hacerlo realidad. Y Alan sabía que lo haría cuando escribió eso, aunque nunca me comentó lo que tenía pensado hacer.

Aunque Steve Moore estaba retirado del trabajo, habiendo cumplido los 60 en el 2009, mantuvo activos un par de proyectos. Continuaba respondiendo su gran cantidad correspondencia y conservaba sus actividades relacionadas con el “Fortean…”. Había estado trabajando muy lentamente, y durante bastantes años, junto a Alan Moore en un libro llamado “The Moon and Serpent Bumper Book of Magic”, un proyecto que al fin estaba llegando a su culminación. Bajo su propio sello “Somnium Press” editaba ocasionalmente libretos de 16 o 20 páginas, compuestos en su mayoría por sus propios cuentos de “Telguuuth”, que antaño también había proyectado publicar en forma de cómic para 2000 AD.

Y de repente, en agosto de 2013, una vez más recibí un e-mail suyo en el que me decía:

“No estoy seguro del motivo, pero estos últimos días he recordado que la última vez que estuvimos en contacto expresaste cierto interés en hacerme una entrevista más extensa, y ahora que me he distanciado un poco de la industria de los cómics, creo que sería hora de una retrospectiva. Es algo que he postergado. Nunca tuve problema en hacer entrevistas sobre temas más concretos, como “Abslom Daak” o “Somnium”, pero la idea de una retrospectiva más general siempre me ha puesto algo nervioso, porque quisiera evitar situaciones en las que alguien me preguntara algo como “Tú conoces a Alan Moore mejor que nadie, así que cuéntanoslo todo sobre él”, etc… Y ese sigue siendo un embrollo en el que no tengo ganas de participar, pero si tú quieres que discutamos sobre mi vida y mi carrera, probablemente estaría dispuesto. Asumiendo que sigas interesado en ello, claro.

Así que si lo hacemos, preferiría que fuera por e-mail y así tener tiempo para pensar mis respuestas. También probablemente buscaría alguna pieza, aunque muchos de mis recuerdos desaparecieron hace mucho tiempo -junto a largas porciones de mi propia memoria-, pero siempre podemos preparar más preguntas en el caso de que quieras que hablamos de algo raro que me encuentre. Y dado que es una larga carrera podríamos hacerlo en varias partes también, pero creo que si ambos lo enfocamos como algo para realizar cuando tengamos tiempo, en mitad de otras tareas, creo que podríamos llevarlo a cabo. Dime lo que te parece y, por supuesto, no estoy creándote ningún compromiso. Si tienes cosas mejores que hacer antes que esto, no hay problema.

Así pues… ¿Deseaba yo entrevistar al hombre más privado y recluso de los comics británicos, el cual además, sin yo saberlo, había sido siempre parte de mi propia vida? Sí, por supuesto que quería. Iniciamos una lenta correspondencia, comenzando por su vida desde su mismo comienzo en 1949 y acercándonos sin prisa pero sin pausa hacia la actualidad. Le enviaba un puñado de preguntas que él después contestaba; y luego volvía a escribirle con preguntas adicionales sobre sus respuestas, así como nuevas cuestiones para ir avanzando poco a poco, y así sucesivamente. Lentamente fuimos progresando y añadiendo información, no solo en la parte que nos ocupara en ese momento sino también en épocas ya cubiertas a la que él o yo mismo podíamos añadir algo útil que se había quedado en el tintero. Él a veces sugería preguntas específicas y a veces yo le sugería como debía responder a una cuestión en partícular, para así llegar a algún detalle concreto que ambos deseábamos discutir. De todas las entrevistas que he hecho, probablemente fue el proceso de preparación más satisfactorio en el que jamás he tomado parte.

Dentro del velo de los e-mails privados, a veces discutíamos un poco sobre nuestras propias vidas. Ninguno de los dos estaba sano, cada uno por una razón. Yo tenía cáncer de próstata, pero aun le quedaban años para alcanzarme. Él sufría problemas con su estómago y riñones, y tenía que realizarse tomografías computarizadas con frecuencia, pero a comienzos de este mismo febrero le habían dicho que todo estaba bajo control y que no necesitaba volver para otra prueba hasta octubre. Desde luego no había ninguna sensación de “muerte inminente”, y yo supuse que en pocos meses terminaríamos la parte cronológica de la entrevista y entraríamos en temas más etéreos, como sus ideas sobre narrativa, magia y otras cosas. Luego un poco de corrección y tendríamos un documento listo para ser usado, aunque aun era un misterio que ocurriría con él, o donde o cuando sería publicado.

Yo ya había abordado el tema de la muerte con él antes, y tenía intención de volver a ello hacia el final de la entrevista.

    PÓM: No he podido evitar darme cuenta de que tanto tus padres como tu hermano murieron a los 60. ¿Te da esto que pensar, ahora que tú mismo has llegado a los 60?

    SM: Sí, por supuesto. Sobre todo ahora que estoy desarrollando unos pocos problemas médicos típicos de mi edad. Por otro lado mi abuelo materno vivió hasta los 90, ¡así que aun hay esperanza para mí! Pero tengo mucho de fatalista, y una noción científica reciente sobre la naturaleza del tiempo (llamada “eternalismo”) sugiere que el futuro ya existe, y que el universo podría ser de hecho determinista. A mucha gente no le gusta esa idea, pero yo la encuentro reconfortante, porque significa que todo ocurre de la única forma posible que puede ocurrir, nos guste o no. Y aunque eso no sea cierto, cuando llegue la hora de irse simplemente tendré que irme, así que en realidad no tiene sentido preocuparse por ello. Soy consciente de que mi tiempo no es ilimitado, y algunos proyectos no pueden postergarse eternamente. Quizás eso ha tenido algo que ver en la decisión de hacer esta entrevista.


Mientras tanto, ambos nos cogimos vacaciones o tuvimos problemas con nuestros ordenadores y nos distrajeron otras cosas, como suele pasar. A primeros de marzo, seis meses después de haber empezado y después de haber completado algo más de 48.000 palabras, habíamos llegado solo hasta “Warrior”. Ya tenía la longitud de un libro pequeño y la perspectiva de que posiblemente vendrían otras 48.000 palabras. Acababa de enviarle un último puñado de preguntas para ordenar y concluir todo lo que necesitaba saber sobre su época en “Warrior”. Cuando no recibí respuesta le envié otro, y después escribí también a otras personas, para saber si habían sabido de él. Nadie tenía idea. Uno de ellos hizo que un miembro de la policía llamara a su casa la noche del jueves 18 de marzo, y allí le encontraron muerto. No ha habido un anuncio oficial sobre la causa, pero supongo que será algo relacionado con su corazón o con sus problemas en los pulmones. 

Una de las últimas cosas que sabemos que Steve Moore tenía entre manos era imprimir ejemplares de “The Marmoreal Frown of Ahuralura Marrz”, su último cuadernillo de Somnium Press; y una copia me llegó la mañana del miércoles, justo unas pocas horas después de enterarme de su muerte. Es difícil no pensar en ello como un último acto de magia. La última historia de un gran hombre y de un gran narrador, preparada para llegar justo después de su muerte. Como él mismo dijo en un contexto diferente: “Puedes darle a eso el significado que quieras, o quizás era simplemente el universo echándose unas risas”.

Solo una vez llegué a ver en persona a Steve Moore, el pasado Noviembre en Londres cuando acudió sorpresivamente –incluso para él mismo- al evento “An Evening with Alan Moore”, para celebrar el lanzamiento de la biografía del Moore más joven, escrita por Lance Parkin. Hay muchos recuerdos de esa noche que atesoro especialmente, y desde luego conocer a Steve es uno de los más importantes. Había llegado a imaginar que nos encontraríamos de nuevo en una mis ocasionales visitas a Londres, pero ya no podrá ser. Y aun me cuesta creerlo. 

Él ya había hecho planes para su funeral –en “Sketches of Shooters Hill”, otro de sus cuadernillos de Somnium Press, mientras se refiere a un túmulo funerario de la edad de bronce-, él dice:

Habiendo nacido en Shooters Hill, cuando muera quiero que mis cenizas sean esparcidas en este túmulo, a la luz de una hermosa luna llena. Así yo también podría convertirme en una ofrenda a los dioses y diosas locales, y fundir mi esencia con el suelo que me vio nacer… justo antes de que todo lo que queda mi presencia física sea borrada y diseminada, como las hojas de un roble agitadas por el viento.

Ojala yo pueda estar allí. Aunque solo sea para presentar mis últimos respetos a un hombre tan maravilloso, generoso y extraordinario como él.

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